Sobre las muertes trágicas de Cristianos

In English.

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia (Filipenses 1:21).”

Pablo mismo hablo estas palabras: la muerte es ganancia. ¿Pero que posiblemente puede significar esto? ¿Como puede Pablo considerar su muerte inminente por un martirio horrible una victoria, una ganancia aun? Estaríamos en lo correcto al decir que para Pablo, su muerte significa su entrada al descanso hasta la gran Resurrección. Pero el texto dice “morir”, esta diciendo que la muerte misma es ganancia. ¿Cómo puede un evento tan trágico y sangriento ser ganancia a la vida de una persona?

Escuche una historia hace unos meses atrás de una querida hermana Cristiana, y esta historia ha estado atrás en mi mente. Esta hermana era una hija de la iglesia, fiel en las obras del Señor, era joven y una doncella llena de vida. Pero, ella entro al descanso cuando se encontró en un accidente automovilístico. Se me pregunto: ¿Cómo puede Dios dejar que un Cristiano muera en un evento trágico? Y para ser honestos con ustedes lectores, sentí todas mis respuestas insatisfactorias a la pregunta que se me dio. Pero el Señor me ha dado algo de luz que creo puede ayudar en este dialogo.

Primero debemos decir que nuestra salvación es un evento. Es el evento en la que Cristo nos encuentra. Y este evento esta fundamentada en nuestro bautismo, por el cual el Señor adopta por medio del Nombre de su Hijo, y este evento cubre toda nuestra vida vivida fielmente aquí. Las tragedias también son eventos. Cuando muertes trágicas sobrevienen a los Cristianos entonces, en lo que debemos enfocarnos no es en el evento de la tragedia pero en el evento salvificó que esta presente eternamente en el fiel Cristiano. No importa que le pase al hijo o la hija de Dios, el evento del Bautismo gana sobre y contra la muerte, la enfermedad, y el accidente.

Para ir mas allá, las Escrituras son claras: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28).” Si realmente le creemos al texto entonces en el evento de una muerte trágica, sea accidente o enfermedad, el evento trágico sigue siendo victoria del Cristiano, dado a la vida misma del Cristiano. Es por medio de la presencia interna de Dios en nosotros que tenemos el poder de hacer lo incorrecto, correcto; para tener verdadera vida. Porque este poder trasciende aun nuestras muertes, aunque la tragedia en cuestión en verdad sea trágica, el evento trágico no puede ganar ni agobiar el poder del Espíritu. Lo correcto en el Cristiano corrige lo incorrecto del accidente o la enfermedad. El Espíritu entonces consume la tragedia en victoria. Así como Dios redimió la violencia de la Cruz por su Espíritu creativo, así mismo yo creo que Dios redime los eventos horribles por sus santos en el Espíritu. La vida del fiel Cristiano conquista la tragedia, y consume el veneno en bondad.

¿No es este el caso de Pablo y los mártires? La sangre de los mártires marca la muerte trágica en victoria para el santo y gloria para Dios. ¿Y no son todos aquellos que mueren en un accidente o en enfermedad mártires a los poderes malignos de este mundo? La sangre de estos Cristianos valientes atribuye a Dios la victoria, y no a la tragedia. En un sentido, la sangre del justo, como la del mártir, redime la ocasión. Nuestro enfoque en el evento no puede estar en la tragedia, pero debe de estar en la victoria de Cristo presente en el fiel. La tragedia no gana, en vez el Cristiano gana pues hace de la muerte su beneficio y trofeo. Así como nuestro Dios lo hizo sobre el madero en el Calvario donde tomo la muerto y lo hizo su esclavo.

No pretendo dar el alivio conclusivo a aquellos que lamentan la muerte de un ser querido por esta respuesta. En estos casos las respuestas teológicas usualmente no dan la sanidad, pero será el Espíritu que da consolación, y el amor y el calor de la familia de Dios. Pero cuando somos confrontados con tragedias, nosotros los Cristianos vemos mas allá de las circunstancias y en vez vemos y celebramos la doble victoria: la victoria del santo y la de Jesucristo. La tragedia pensó que tomaría la gloria, pero la gloria va al Cristiano y no al evento trágico.

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